Autoreferencia de Camus en la peste

Ensayos de la obra "Los posesos" de Albert Camus, dirigida por el mismo autor.

Ensayos de la obra “Los posesos” de Albert Camus, dirigida por el mismo autor, Jack Garofalo. 

Grand había incluso asistido a una escena curiosa con la vendedora de tabaco. En medio de una conversación, la vendedora había hablado fe un proceso reciente que había hecho mucho ruido en Argel. Se trataba de un joven empleado que había matado a un árabe en una playa.

—Si metieran en la cárcel a toda esa chusma —habia dicho la vendedora—, la gente decente respiraría.

La peste, Albert Camus, editorial Edhasa, p.66

Cottard refunfuño que iba bien y que iría mejor si pudiera estar seguro de que nadie se ocupaba de él. Rieux le hizo comprender que nadie podía estar siempre solo.

—¡Oh!, no digo eso. Me refiero a las gentes que se ocupan en traerle a uno contrariedades.

Rieux seguía callado.

—No es ése mi caso, crea usted, pero estaba leyendo esa novela. Ahí tiene usted un desgraciado a quien detienen, de pronto, una mañana. Estaban ocupándose de él y él no lo sabía. Estaban hablando de él en los despachos, inscribiendo su nombre en fichas. ¿Cree usted que esto es justo? ¿Cree usted que hay derecho a hacerle eso a un hombre?

—Eso depende —dijo Rieux—. En ciento sentido, evidentemente no hay derecho. Pero todo es secundario. Lo que no hay que hacer es pasar demasiado tiempo encerrado. Es necesario que salga usted.

La peste, Albert Camus, p.69

Escuela moderna, Bailén 70

Placa commemorativa de l’antiga seu de l’Escola Moderna

Después de haber dejado la Plaza de Tetuán con Gran Vía, en el lado montaña, subimos por la calle Bailén y a derecha nos encontramos con la finca número 70, antiguamente la 56 por cambio de numeración, que fue sede de la Escuela Moderna, fundada por Ferrer i Guardia en 1901.

 Barcelona rebelde, art. de Carles Sanz, p.294

Lugar para escribir

Escritorio de James Salter

Escritorio de James Salter, fotografía extraída de este vídeo de Open Road Media

De modo que yo escribía. Llevaba varios años buscando un lugar acogedor para escribir, sin encontrarlo, rastreando estudios y apartamentos, entrevistándome con porteras y encargados de inmobiliarias y otra vez porteras, regateando precios de alquileres, anotando números de teléfono en papelitos y transcribiendo los mensajes que voces misteriosas dejaban al anochecer en el contestador; hasta que un día terminé rindiéndome a la verdad: que no existe nada parecido a un lugar acogedor para escribir. Que escribir es, en sí mismo (tiene que serlo), lo contrario del hogar: un lugar inhóspito, manicomial, un sótano con poca luz y humedad excesiva. Desde entonces dejé de buscar, me conformé con lo que tenía, me relajé. Asumí que escribir no es ese espacio apropiado para instalarse en él durante largas temporadas, sino solo para hacer visitas breves, entrar y salir, y el resto del tiempo pasarlo fuera y a ser posible lejos, cuanto más lejos mejor. Y en esto —pero solo en esto— se parece un poco a la felicidad.

Técnicas de iluminación, Eloy Tizón, del cuento 'Los horarios cambiados', p. 72

Envidar

Invitación, Pere Ysern, 1904

Invitación, Pere Ysern, 1904

envidar. Cat. Envidar
(Del lat. invitāre).
1. tr. Hacer envite en el juego.
2. tr. ant. invitar.
~ de, o en, falso.
1. locs. verbs. envidar con poco juego, con la esperanza de que el contrario no admita.
2. locs. verbs. Convidar a alguien con algo, deseando que no lo acepte.

Me aburre enormemente describir

Fotografía extraída del País

Fotografía extraída del País

«Me aburre enormemente —dice— describir. Creo que las cosas pueden ser mucho mejor cuando son imaginadas por cada lector a partir de la acción de los personajes [...] Y si se llega a ver al personaje a través de su conducta y de su voz, para qué molestarse en hacer lo que hacían los escritores del pasado: “entró fulanito, de estatura mediana, su cabeza coronada de bellos cabellos, etc.”. Lo considero completamente inútil.»

 Conversaciones con Cortázar, Ernesto González Bermejo, pp 111-112

El decálogo de la novela policíaca, según Raymond Chandler

Author Raymond Chandler in His Study

1. La situación inicial y el desenlace deben tener unas motivaciones verosímiles.
2. No deben cometerse errores técnicos respecto a los métodos del crimen y de la investigación.
3. Los personajes, el ambiente y la atmósfera deben ser realistas. Hay que referirse a personas reales en un mundo real.
4. Además del elemento de misterio, la intriga debe tener un cierto peso en tanto que argumento.
5. La sencillez fundamental de la estructura debe ser suficiente como para admitir una fácil explicación cuando el momento lo exija.
6. La solución del misterio no debe escapar a un lector razonablemente inteligente.
7. Cuando se revela la solución, esta debe parecer inevitable.
8. La novela policíaca no debe intentar hacerlo todo a la vez. Si se trata de la historia de un enigma que funciona a un nivel mental elevado, no podemos convertirla también en una aventura violenta o apasionada.
9. Es preciso que de una manera u otra, y no necesariamente a través de los tribunales de justicia, el criminal reciba su castigo.
10. Es necesaria una cierta honestidad con el lector. El lector acepta que lo engañen, pero no con una tontería.

 Raymond Chandler, Apuntes sobre la novela policíaca (1949).