Críticas severas del hipnotizador del barrio

Retrato de Sigmund Freud – Morfología del cráneo de Sigmund Freud, Salvador Dalí, 1938

Un día, convencido no sólo de que me estaba volviendo loco, sino de que me iba a convertir en un demente en las próximas horas, fui a visitar a un hipnotizador del barrio que trabajaba en un piso municipal. Me dijo que la terapia freudiana duraba demasiado tiempo y a menudo no funcionaba en absoluto. Que de todos modos Freud fue adicto a la cocaína y convirtió a su hija en lesbiana.

Mi oído en su corazón, Hanif Kureishi, pág. 185
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