La muerte, un punto y aparte

Plath y Hughes, durante la luna de miel

Plath y Hughes, durante la luna de miel

La posibilidad, la que fuera, de que Hughes no hiciera o rehiciera cosas en su relación con Sylvia Plath, le fue arrebatada cuando ella se suicidó en febrero de 1963, al meter la cabeza en un horno de gas mientras sus hijos dormían en una habitación cercana, que ella había aislado herméticamente de los escapes de gas, y donde había dejado tazas de leche y un plato con pan para que los encontrasen cuando se despertaran. Plath y Hughes no estaban viviendo juntos en el momento de la muerte de ella.

La mujer en silencio, Janet Malcolm, p.17
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