Un accidente buscado propicia un cuadro

Pared del taller de Son Boter

Pared del taller de Son Boter

Miquel y Miró eran tímidos por naturaleza y el primero recuerda que cuando se reunieron en casa de Miró en Mallorca hablaron poquísimo. «Creo que yo no hablé casi nada y me parece que él también muy poco… Para mí fue mucho más importante lo que vi que la conversación.» Desde la casa de Miró subieron a Son Boter, el taller auxiliar de Miró. Todavía se conservan ahí los dibujos que Miró hizo sobre las paredes de piedra de las pequeñas y austeras habitaciones. Según recuerda Miquel, Miró «tenía muchos cuadros empezados y a veces había una pequeña mancha. Y trató de explicarme, o yo entendí, que intentaba partir de pequeños accidentes. Una cosa, aunque fuera muy pequeña, a veces, accidental o a veces muy meticulosa, provocaba todo el cuadro».

 Porque la vida no basta, Michael Damiano, p.90
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