Pieza musical a petición

El 29 de noviembre la Unión Soviética rompió las relaciones diplomáticas con Finlandia. Al día siguiente, tropas del distrito militar de Leningrado se lanzaron sobre diversas posiciones finesas, y los bombarderos del Ejército Rojo atacaron Helsinki. Había estallado la Guerra de Invierno. Los líderes soviéticos pensaron que aquella campaña iba a ser un paseo militar, como lo había sido la invasión de Polonia oriental. Voroshilov pretendía que estuviera concluida a tiempo para las celebraciones del sexagésimo aniversario de Stalin el 21 de diciembre. Dmitri Shostakovich recibió la orden de componer una pieza especial para la conmemoración del evento.

La segunda guerra mundial, Antony Beevor, p.69

La Sinfonía nº 7, que encabeza la entrada, no es la pieza musical reseñada. Ésta correspondería a Siete canciones populares de Finlandia para soprano tenor y pequeña orquesta, que no he sido capaz de localizar. Por otro lado, la obra reproducida también conmemora un hecho histórico de ese período convulso, la resistencia de Leningrado ante el asedio alemán, y asimismo, su composición es coetánea a los sucesos acaecidos. Todo lo cual espero justifique su pertinencia en este espacio.

No es cuestión de tener un estudio

La biblioteca de Sarajevo destruida en la guerra. Gervasi Sánchez

La biblioteca de Sarajevo destruida en la guerra. Gervasio Sánchez

Podría retratar Belgrado como él describió París en París era una fiesta. ¿Por qué no?

Mi esposa es mucho más realista. Dice que no es cuestión de tener un estudio. O eres Hemingway o no lo eres. Me pone como ejemplo a Milorad Pavic. Escribió el Diccionario Jázaro y sus otros libros en un apartamento mucho más pequeño que el nuestro. O Dostoievski, por ejemplo. ¿Cómo vivió? Endeudado, en la pobreza. Por supuesto, ella olvida que Dostoievski, a pesar de sus problemas económicos, vivió siempre en una casa grande y con muchas habitaciones.

Amor mundi, Dusan Velickovic, p.70

La jaqueta de Léger

Fernand Léger

Fernand Léger (Argentan, Normandia, 4 de febrer de 1881 – Gif-sur-Yvette, 17 d’agost de 1955)

Ens va donar els regals. A la mare, una bossa elegant per anar al teatre. Per a la Lena, un joc de cosmètics. Per a mi va treure una jaqueta de pana vella.

Sincerament, estava una mica desconegut. La jaqueta necessitava clarament una rentada i un repàs. Els colzes estaven lluents. Hi faltaven botons. Vaig veure taques de pintura a l’oli al coll i a la màniga.

Fins i tot vaig pensar que m’hauria d’haver portat un bolígraf. Però vaig en veu alta:

—Gràcies, no calia que s’hi amoïnes.

No vaig poder cridar: «D’on has tret aquest parrac?»

La jaqueta era vella, realment. Si ens hem de creure els cartells russos, els aturats americans porten jaquetes d’aquestes.

La Txerkàssova em va mirar d’una manera estranya i em va dir:

—És la jaqueta de Fernand Léger. Feia més o menys la teva talla.

Vaig repetir, sorprès.

—Léger? En Léger?

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Condición inexcusable para publicar una novela durante el franquismo

Juegos de Manos, Juan Goytisolo, Ediciones Destino, 1954

Juegos de Manos, Juan Goytisolo, Ediciones Destino, 1954

Miguel Dalmau, por otra parte, ha explicado que cuando Juan Goytisolo tenía problemas con la censura para publicar su novela Juego de manos, le pidió a Dionisio Ridruejo que intercediera ante el ministro. Su sorpresa fue mayúscula cuando supo que Arias Salgado le había dicho a Ridruejo que «la novela era un género que sólo merecía la publicación si marido y mujer, en una matrimonio legítimamente constituido, podían leérsela el uno al otro sin ruborizarse mutuamente y, sobre todo, sin excitarse”, condición imprescindible para llevarla a la imprenta».

Tiempo de editores, Xavier Moret, p.17

Permanyer, lector de Dalí

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Érem sols. Vaig pensar que començava bé. Dalí, ja ho sabia, era imprevisible. Així, doncs, no em va sorprendre que, abans de deixar-me començar, em demanés que li llegís unes pàgines d’un llibre que li agradava molt. Es tractava de les catedrals segons Focillon, escrit en francès. Cap problema, ja que era una llengua que jo havia après abans que el castellà. Però, de sobte, a mesura que anava llegint, em vaig adonar que el punyeter havia triat una pàgina en què apareixien unes cites en grec clàssic. Resultava que jo havia fet el batxillerat de lletres i l’havia estudiat durant tres anys, la qual cosa em va permetre de passar la prova amb nota alta, malgrat no entendre el que llegia. En haver enllestit un parell de planes, em va fer parar i em proposà: «Bé, comencem!».

Dalí parlat, Lluís Permanyer, p.18

El uso de burdeles a cambio de antigüedades

Reconstrucción de Persépolis, dibujo de Charles Chipiez

El sha Nasser-ed-Din contrajo tantas deudas en los burdeles de París que, para pagarlas y poder regresar a su patria, tuvo que vender a los franceses el derecho a realizar excavaciones arqueológicas en Irán y a sacar del país todas las antigüedades que encontrasen.

El Sha o la desmesura del poder, Ryszard Kapuscinski,  p.91

Cubo sin asas

Sin título (El Cubo), Gerardo Delgado, 1981

Expiamos nuestro delito en la «mina de oro», es decir, metiendo el contenido de las letrinas en cubos y vaciándolos en el suelo delante del barracón.

Los cubos que nuestro prisionero jefe ha reservado para nosotros no tienen asas.

Un sacerdote en Dachau, Jean Bernard, p.126

L’Espanya Industrial

L'España Industrial, Barcelona anys 23-30

L’España Industrial, Barcelona anys 23-30

La creació de L’Espanya Industrial el 1847 es produeix en el marc d’aquesta tensió entre Catalunya i la resta de l’Estat. La que serà la primera empresa tèxtil catalana acordà fixar domicili social a Madrid i donar-li aquell nom per demostrar l’interès dels promotors d’industrialitzar Espanya. 

La burgesia emprenedora, Francesc Cabana, p. 33

El frondoso sendero del éxito de la Interpretación de los sueños

La interpretación de los sueños (‘Die Traumdeutung’), Sigmund Freud, 1900

En 1900 se había publicado una primera edición de mil ejemplares; cien se habían destinado a reseñas y, por tanto, sólo novecientos habían salido a la venta. Éstos tardaron en venderse… ¡diez años! En un primer momento, el libro no había tenido éxito comercial, pero se ve que a los lectores les había gustado el libro y ellos mismos lo habían promocionado boca a boca.

Prefacio de José Benigno Freire en El hombre en busca de sentido,  Victor Frankl,  p. 18