Paris sera toujours Paris

Aparte del riesgo que se corría de chocar contra una farola, el principal peligro que había durante los apagones generales era que te atropellara un automóvil. En Londres, durante los últimos cuatro meses de 1939, más de dos mil peatones perdieron la vida en accidentes de tráfico. La oscuridad total animaba a algunas parejas jóvenes a tener relaciones sexuales de pie en las entradas de las tiendas, deporte que no tardaría en convertirse en uno de los temas favoritos de los chistes que se contaban en los cabarets. Poco a poco, los cines y teatros volvieron a abrir sus puertas. En Londres, los pubs se llenaban de gente. En París, los cafés y restaurantes estaban abarrotados de clientes, y Maurice Chevalier cantaba el hit del momento, Paris sera toujours Paris. Casi todos se habían olvidado de Polonia.

La segunda guerra mundial, Antony Beevor,  p.66
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