La juventud de Indro Montanelli

Indro Montanelli en Etiopia. Foto sustraída de http://www.fondazionemontanelli.it/

Indro Montanelli en Etiopia. Foto sustraída de http://www.fondazionemontanelli.it/

Muchos jóvenes intelectuales italianos, insuflados de fe fascista, se alistaron voluntarios para la «gloriosa» campaña de África. Entre ellos, un muchacho de veinticinco años llamado Indro Montanelli, que sirvió como oficial en Eritrea, al mando de un contingente de tropas indígenas, entre 1935 y 1937. Años después, recordando la guerra de Abisinia, escribiría que se enganchó al ejército pensando que en la guerra adquiriría «conciencia de hombre». Pero la incompetencia de los mandos militares italianos, su obsesión por ganar promoción y medallas sin mérito para ello, fueron apartándole del fascismo. «Recuerdo el día de mi partida hacia África —declaró más tarde en una entrevista—como el más bello de mi vida. Creía que iba al encuentro de una gran aventura, a contribuir a un gran acontecimiento. La desilusión fue profundísima.» Montanelli dejó escritos un par de libros sobre sus experiencias en Eritrea, uno de ellos hoy casi inencontrable: XX Batallón de Eritrea.
En 1937, de regreso de África, viajó como enviado especial a España y fue testigo de la batalla de Santander. Contó en sus crónicas lo que vio sobre el comportamiento de los militares italianos, que se atribuían gloriosos hechos de armas que no eran tales, y fue obligado a regresar a Roma, donde se le expulsó de la asociación de periodistas. Desde ese momento, se apartó definitivamente del fascismo.

Los caminos perdidos de África, Javier Reverte, p.67

Zuloaga retrata a Belmonte

Juan Belmonte, retratado por Ignacio Zuloaga en 1924

Juan Belmonte, retratado por Ignacio Zuloaga en 1924

En Zumaya estuvo Zuloaga haciéndome su famoso retrato y me pasé el verano ante el caballete vestido de torero. 

Juan Belmonte, matador de toros, Manuel Chaves Nogales, p.298

Viridiana, motivo de exhaltación

Viridiana, Luis Buñuel, 1961

Viridiana, Luis Buñuel, 1961

Así, cuando el 4 de febrero de 1965 se prohibe el pase de la película de Luis Buñuel Viridiana, en la facultad de Económicas situada ya en Pedralbes, dos mil estudiantes salen a la calle y cortan la Nacional Barcelona-Madrid, y las asambleas se suceden en todas las facultades.

 Barcelona rebelde, art. de Miquel Vallès, p.281

Ejemplares firmados

Imagen extraída del Mundo. Sánchez Dragó muestra la cicatriz de una operación

¿Qué camino siguen los libros que un autor dedica, esos libros que, además de haber escrito, ha tenido en sus manos, ha rubricado con su firma, contienen unas palabras —amables, banales, ingeniosas— más que cualquier otro ejemplar junto a un nombre prestigioso o insignificante? El ejemplar de Autorretrato de desconocido que yo le dediqué a Jaime Gil de Biedma lo compró Cilleruelo en una librería de viejo barcelonesa. No es raro encontrarse con obras hiperbólicamente dedicadas a un autor ilustre que tienen los pliegues sin cortar. Caso distinto es el de un mamotreto del donjuanesco Sánchez Dragó y que estaba dedicado a un nombre femenino “en recuerdo de una tarde inolvidable”; no había pasado un año de la fecha que figuraba al pie de la dedicatoria; algunas tardes inolvidables que se olvidan demasiado pronto (y no sólo por parte del Don Juan lenguaraz).

Días de 1989, José Luís García Martín, p.85

La simiente de Rashomon y La nariz

Rashōmon, Akira Kurosawa, 1950

Las historias que escribí por entonces, en un estudio lleno de libros desordenados que era como un símbolo de mi mente, fueron Rashömon y «La nariz». Como resultado de un desengaño amoroso que me tuvo seis meses abatido, estaba muy triste siempre que me encontraba solo. Para distraerme un poco, me puse a escribir relatos lo más alegres y alejados que fuera posible de mis circunstancias en ese momento. Fue así como me salieron estos dos relatos cuyos asuntos tomé del Konjaku monogatari.

Vida de un idiota y otras confesiones, Akutagawa Ryunosuke, p.19

Lletra gran: llibres per a deficients mentals o amb visió deficient?

Lupa, Roy Lichtenstein, 1963

He anat amb la Kate a la llibreria per comprar uns quants llibres amb lletra grossa —i m’he quedat consternat en descobrir que gairebé tots els llibres amb lletra grossa que tenen són manuals o guies i novel·les romàntiques. Amb prou feines he pogut trobar un llibre decent a la secció de llibres de lletra grossa. És com si els que tenen la visió deficient fossin considerats també intel·lectualment deficients.

L'ull de la ment, Oliver Sacks, p.182

Eugenesia encubierta

Heinrich Himmler y Adolf Hitler

Heinrich Himmler y Adolf Hitler en primer plano

Hitler había esperado a que estallara la guerra para encubrir un programa de eugenesia llevado hasta sus máximas consecuencias. En agosto de 1941 habían sido asesinados más de cien mil alemanes con discapacidades mentales o físicas en virtud de dicho programa. En Polonia estas matanzas continuaron, en la mayoría de los casos disparando en la nuca de las víctimas, aunque a veces estas eran encerradas en camiones en cuyo interior se introducía un conducto conectado al tubo de escape, y, por primera vez, en una cámara de gas improvisada en Posen: un proceso al que quiso asistir Himmler personalmente. Además de los discapacitados, también fueron asesinados gitanos y prostitutas.

La segunda guerra mundial,Antony Beevor, p.74

Distancia entre la realidad y la ficción

Primera edició de Jailbird, 1979

He empezado de nuevo a fumar, y eso me pone histérico. […] ¿Por qué no soy como el héroe de la novela de Vonnegut, Jailbird? Él permanece en la cárcel, piensa en Nixon y se vanagloria de haber dejado de fumar. Mi cárcel es mucho más amplia y, en cambio, no soy ni remotamente tan capaz como el pájaro encarcelado.

Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.89

Lloar amb condescendència a Tarkovski

La infància d' Ivan, ANdrei Tarkovski, 1962

La infància d’ Ivan, Andrei Tarkovski, 1962

Vam anar al cine a veure La infància d’Ivan. La pel·lícula era prou bona perquè pogués parlar-ne amb condescendència. En aquella època només lloava amb ímpetu les policíaques. M’oferien la possibilitat de relaxar-me.

Però lloava amb condescendència les pel·lícules de Tarkovski. A més a més, deixava entendre que Tarkovski feia sis anys que esperava un guió meu.

 La maleta, Sergei Dovlatov, p.91

Es preferible la ruina de un editor a la salvación de la alma del censor

Josep Janès en su despacho, años 50. Fotografía extraída del Quadern de El País.

El editor Miquel Arimany cuenta en sus memorias que cuando Gabriel Arias Salgado consideró «moralmente condenable» una edición de la Obra completa de Proust que Josep Janés tenia previsto publicar, el editor protestó diciendo que le arruinaría, a lo que el ministro respondió: «Es preferible la ruina de un editor a que yo exponga la salvación de mi alma».

Tiempo de editores, Xavier Moret, p. 17