El escritor, ¿monje-soldado, monje-payaso?

© Larry Mangino

© Larry Mangino

Allá por los años cuarenta se pretendía que el español fuese “mitad monje y mitad soldado”. Hoy el escritor ideal debe ser mitad monje y mitad payaso. Monje para el duro trabajo solitario de escribir un libro; payaso para luego poder promocionarlo con más o menos gracia en los diversos medios de comunicación. Cela escribiendo a mano, durante muchas horas de muchos días, en una estrecha habitación sin ventanas, para luego, a la hora de vender el producto, ofrecerse en televisión a absorber un litro de agua por el culo (sic), me parece el ejemplo perfecto. Luis Antonio de Villena también sería un buen ejemplo, aunque un poco menos carpetovetónico.

Días de 1989, José Luís García Martín, p.40
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