La reina de Saba y Salomón

Encuentro de Salomón y la reina de Saba, Piero della Francesca,1452-1460

Encuentro de Salomón y la reina de Saba, Piero della Francesca,1452-1460

El principal libro sagrado de los etíopes es el Kebra Neguest, que quiere decir «Gloria de Reyes», y que fue escrito en el siglo XIV, recogiendo remotas leyendas transmitidas oralmente, por un monje de la antigua capital de Axum llamado Isaac. Según el mito, la historia etíope comenzó con la reina de Saba, diez siglos antes de la venida de Cristo al mundo. La soberana, que dominaba extensos territorios y asentaba el centro de su poder en Etiopía, oyó hablar de un sabio monarca que reinaba en Israel: Salomón. Y movida por la curiosidad, viajó hasta Jerusalén para conocer al gran hombre.

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Freda ironia

Monòlit commemoratiu

Monòlit commemoratiu

Quin consol saber que mai en aquests sorrals d’Argelers ningú no aixecarà una estàtua dedicada als cent mil. I, això no obstant, quina épica no és oposar una canya al vent ferri…!

Crist de 200.000 braços, Agustí Bartra, p. 133

El particular carácter de Julio Camba

Julio Camba (Villanueva de Arosa, Pontevedra, 16 de diciembre de 1882 - Madrid, 28 de febrero de 1962), fotografía extraída de www.abc.es

Julio Camba (Villanueva de Arosa, Pontevedra, 16 de diciembre de 1882 – Madrid, 28 de febrero de 1962), fotografía extraída de http://www.abc.es

Asistió también a las fiestas del Centenario de la independencia del Perú el gran humorista Julio Camba, invitado oficialmente. Hombre menos amigo de ceremonias que Julio Camba no hay, y todo el tiempo que duraron las solemnidades del Centenario estuvo Camba de un terrible malhumor. En las ceremonias oficiales era obligatorio casi siempre el frac, y Julio Camba, que no lo tenía, había de quedarse forzosamente en el hotel. Se vengaba escribiendo terribles diatribas contra la deplorable costumbre de ponerse el frac que tienen los elementos oficiales. Hubo una fiesta en el palacio presidencial y pareció inexcusable que a ella no asistiese Camba, por lo que entre varios amigos se acordó prestarle un traje de etiqueta completo. Camba, resignado, se lo endosó, diciendo:

Conste que si el presidente me pide café, se lo sirven ustedes.

Gozaba Julio Camba en Lima de gran renombre literario, y durante su estancia allí fueron muchos los coleccionistas de pensamientos y autógrafos que acudieron a él para pedirle que les escribiese algo en sus álbumes. El gran humorista, malhumorado, recogía los álbumes de sus admiradores y los iba amontonando en un rincón de su cuarto de hotel, con el decidido propósito de no escribir en ellos una sola línea.

Jamás he escrito nada de balde —decía—. ¿Cómo quieren que venga al Perú a alterar una de mis más saludables costumbres?

Una mañana, el criado del hotel que entraba a despertarle se creyó en el caso de halagar la vanidad literaria del huésped diciéndole que era lector y admirador suyo. Era el criado un negro remilgado y sabihondo que, al mismo tiempo que incensaba a Camba, hacía gala de su vasta cultura literaria.

¿Tú entiendes de literatura, eh? —le preguntó Camba.

Soy afisionaíto na más —replicó el negro, ruborizándose.

¿A que has escrito versos?

¿Quiere el señor que lea alguno?

¡No!

A Camba se le ocurrió entonces una idea salvadora.

Vamos a ver —dijo al negro—. Pon en este papel un pensamiento tuyo.

El negro se remangó el delantal y, torciendo la boca y sacando la lengua, escribió con una preciosa letra redondilla un pensamiento que era una maravilla, un pensamiento de álbum, como seguramente Camba no lo había escrito en la vida.

Camba lo leyó emocionado y, abrazando al negro literato, le dijo:

Toma, coge todos estos álbumes, llévatelos a la cocina, pon en cada uno un pensamiento de esos tuyos, de los buenos, y firma debajo: «Julio Camba». Tienes tanto talento y escribes tan bien, que desde este momento te nombro mi secretario.

Juan Belmonte, el matador de toros, Manuel Chaves Nogales, p.301

La poesía es minoritaria

Fotografía sobredibujada de Federico García Lorca en Barcelona,1927. Tinta sobre papel fotográfico con retrato del poeta / 13,1 x 9 cm.

Fotografía sobredibujada de Federico García Lorca en Barcelona,1927. Tinta sobre papel fotográfico con retrato del poeta / 13,1 x 9 cm.

El seis de octubre de 1935 Federico García Lorca escribe conmovido a sus padres una carta desde Barcelona. Hagamos un esfuerzo, también emotivo, para escuchar la voz de Lorca en el tiempo.

Queridos padres:
Ayer di una lectura de versos para todos los Ateneos Obreros de Cataluña, y se celebró en el teatro Barcelona. Había un público inmenso que llenaba el teatro, y luego toda la Rambla de Cataluña estaba llena de público que oía por altavoces, pues el acto se radió Fue una cosa emocionante el recogimiento de los obreros, el.entusiasmo, la buena fe y el cariño enorme que me demostraron. Fue una cosa tan verdadera este contacto mío con el pueblo auténtico que me emocioné hasta el punto que me costó mucho trabajo empezar a hablar pues tenía un nudo en la garganta. Con una intuición magnífica subrayaron los poemas, pero cuando leí el «Romance de la Guardia Civil» se puso de pie todo el teatro gritando «¡Viva el poeta del pueblo!» Después, tuve que resistir más de hora y media un desfile de gentes dándome la mano, viejas obreras, mecánicos, niños, estudiantes, menestrales. Es el acto más hermoso que yo he tenido en mi vida. Cada día se me hace más imposible soportar a la gente fría que ni pincha ni corta, y ha resistido el odioso teatro actual y cierra con cierto cansancio las portezuelas de los automóviles.
Estoy contento y quisiera que vosotros hubieseis visto aquello.

Mañana doy una lectura comentada del Romancero en la Universidad, organizada por los estudiantes. Ya no queda ni una invitación […].
Desde luego, hoy en España no se puede ser neutral…»

Lorca había recitado el día anterior -6 de octubre de 1935- en el teatro Barcelona, y el recital fue retransmitido por Radio Barcelona. Altavoces en la calle transmitían la palabra poética de Lorca.

Desde el principio de la Rambla de Catalunya hasta la gran Vía el pueblo -ahí sí merece la palabra pueblo- llenaba la calle con ansia de conocimiento y arte.

Barcelona rebelde, art. de Abel rebollo. p. 282.

Misterios insondables acerca de la Rimas Becquerianas

Bécquer, biografía e imagen, Rafael Montesinos, Editorial RM, 1977

Bécquer, biografía e imagen, Rafael Montesinos, Editorial RM, 1977

¿Y qué historia no se deduce de la afirmación de Rafael Montesinos acerca del manuscrito de las Rimas becquerianas presuntamente destruido durante el asalto al palacio de González Bravo? Montesinos cuenta que le fue permitido hojear esos míticos papeles, pero con la condición de prometer que no daría ninguna pista de su paradero. Si son auténticos, ¿por cuántas manos de maniáticos y celosos coleccionistas han tenido que pasar desde 1868 hasta le fecha? ¿Cómo es posible que no hubiera ninguno que tuviese necesidad de dinero o que sintiera la vanidad de unir su nombre al de un original que el propio autor trató de reconstruir en el Libro de los gorriones y que forma parte de la historia mayor de la literatura española?

 Días de 1989, José Luís García Martín, p.95

Final del cuento Engranajes

El triunfo de la muerte, Juan de Valdés Leal, 1672

El triunfo de la muerte, Juan de Valdés Leal, 1672

¿Es que no hay nadie que me haga el favor de venir y estrangularme silenciosamente mientras duermo?

Vida de un idiota y otras confesiones, Akutagawa Ryunosuke, p. 145

Els escritors cecs

Jorge Luis Borges, 1976

Podem parlar de John Milton, que va començar a perdre la vista al voltant dels trenta anys (probablement a causa d’un glaucoma), però va produir la seva millor obra poètica després de quedar-se completament cec, dotze anys més tard. Meditava sobre la ceguesa, sobre com una visió interior podia sustituir la visió exterior, a El paradís perdut, a Samson Agonistes i, més directament, a cartes adreçades als seus amics i en un sonet personal titulat: «On His Blindness». Jorge Luis Borges, un altre poeta que es va quedar cec, va escriure sobre els diversos i paradoxals efectes de la seva ceguesa; també es preguntava com devia ser per a Homer, el qual, Borges imaginava, va perdre el món visual, però va guanyar un sentit molt més profund de temps i, amb això, una capacitat èpica inigualable.

L'ull de la ment, Oliver Sacks, p.224