Afers diplomàtics: l’oli per sobre la mantega

Joan Estelrich, 1930. Quaderns Crema

Joan Estelrich, 1930. Quaderns Crema

I-XII-1943, dimecres, París. Una hora amb Lequerica: visites esperant; l’ambaixador venint de Vichy i jo d’Espanya, qui sap lo que pensaven que estàvem tractant; quins alts afers diplomàtics!, quins secrets d’estat! Hem parlat només de bibliofília i sobretot de cuina, escatint les meravelles de l’oli per damunt de la mantega. I això perquè—malfiant-nos mútuament—no gosàvem envestir els temes de l’actualitat.

Dietaris, Joan Estelrich, p.379

Si bebes, no critiques

Borracho, Salvador Dalí, 1922

Borracho, Salvador Dalí, 1922

El tal Segebrecht tiene un aguante tremendo para el alcohol, pero bebe más de lo que puede aguantar. Así que un vez, estando borracho, pintó en el suelo de su retrete una cruz gamada. Y cuando en el salón del restaurante Pitter Lambert le preguntó qué significaba aquello, respondió a voz en grito:

—Para que esos imbéciles vean con el ojo del culo lo que han votado.

Una cosa así, lógicamente, no puede acabar bien.

Después de medianoche, Irmgard Keun, p.18

No es lo mismo pintar que fotografiar

Ogobara con sombrero, Miquel Barceló,  1996

Ogobara con sombrero, Miquel Barceló, 1996

… y un día le propuse a Ogobara, mediante un intérprete, que me permitiera hacerle una foto y él aceptó. En el obscuro comedor —con el suelo de tierra y las paredes de adobe y estiércol— de una de las chozas de Miquel, puse a Ogobara sobre un banco con la espalda hacia la pared. Tras varios intentos conseguí indicarle que se sentara exactamente en la misma posición que recordaba del retrato de Miquel. Manipulando las puertas de madera reproduje las condiciones de luz del cuadro y con mi cámara digital conseguí que el contraste entre la sombra y la iluminación sobre su cara fueran también iguales al retrato. Ésa era mi absurda idea: si tomaba una foto de Ogobara exactamente en las mismas condiciones del cuadro podría demostrar lo que había observado. Sólo haría falta poner la foto al lado del cuadro y se vería claramente lo que había llegado a entender.

Pero no funcionó. Por supuesto que no funcionó.

 Porque la vida no basta, Michael Damiano, p.187-188

El misteri de la plaça Antonio Maura

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Antonio Maura també hi va dir la seva [en relació a les Bases de Manresa]: «Un programa de disolución y de negación de la patria.» ¿Alguna autoritat municipal de Barcelona pot explicar per què algù que diu això d’un tòtem del catalanisme té una plaça dedicada al costat de la catedral de la capital catalana?

L'oasi Català, Andreu Farràs i Pere Cullell, p.77

La exhaustiva (e interesada) censura del Don Quijote

Caridad de una muger, Francisco de Goya, 1863

Caridad de una muger, Francisco de Goya, 1863

Del Quijote se censura una sola frase, la que dice que «las obras de caridad hechas con tibieza o desidia no tienen ningún mérito ni ningún valor».

Breve historia de la inquisición en España, Joseph Pérez, p.171

Gustave Flaubert en el Cairo

Gustave Flaubert en el jardín del Hotel Nilo, El Cairo; fotografía de su amigo Maxime Du Camp

Gustave Flaubert en el jardín del Hotel Nilo, El Cairo; fotografía de su amigo Maxime Du Camp

Gustave Flaubert, que viajó por Oriente durante un par de años, escribía así sobre El Cairo en una carta a un amigo fechada en enero de 1850: «¿Qué puedo decirle? Apenas me estoy reponiendo del primer aturdimiento. Es como si te arrojaran completamente dormido en medio de una sinfonía de Beethoven, cuando los cobres desgarran el oído, los bajos rugen y las flautas suspiran. El detalle te atrapa, te agarra, te atenaza, y cuanto más te ocupa, peor captas el conjunto. Luego, poco a poco, aquello se armoniza y se acomoda por sí mismo a todas las exigencias de la perspectiva. Pero los primeros días el diablo te arrastra, es un ensordecedor barullo de colores, hasta tal punto que tu pobre imaginación, como ante un fuego artificial de imágenes, permanece totalmente deslumbrada».

Los caminos perdidos de África, Javier Reverte, p.394

Autoreferencia de Camus en la peste

Ensayos de la obra "Los posesos" de Albert Camus, dirigida por el mismo autor.

Ensayos de la obra “Los posesos” de Albert Camus, dirigida por el mismo autor, Jack Garofalo. 

Grand había incluso asistido a una escena curiosa con la vendedora de tabaco. En medio de una conversación, la vendedora había hablado fe un proceso reciente que había hecho mucho ruido en Argel. Se trataba de un joven empleado que había matado a un árabe en una playa.

—Si metieran en la cárcel a toda esa chusma —habia dicho la vendedora—, la gente decente respiraría.

La peste, Albert Camus, editorial Edhasa, p.66

Cottard refunfuño que iba bien y que iría mejor si pudiera estar seguro de que nadie se ocupaba de él. Rieux le hizo comprender que nadie podía estar siempre solo.

—¡Oh!, no digo eso. Me refiero a las gentes que se ocupan en traerle a uno contrariedades.

Rieux seguía callado.

—No es ése mi caso, crea usted, pero estaba leyendo esa novela. Ahí tiene usted un desgraciado a quien detienen, de pronto, una mañana. Estaban ocupándose de él y él no lo sabía. Estaban hablando de él en los despachos, inscribiendo su nombre en fichas. ¿Cree usted que esto es justo? ¿Cree usted que hay derecho a hacerle eso a un hombre?

—Eso depende —dijo Rieux—. En ciento sentido, evidentemente no hay derecho. Pero todo es secundario. Lo que no hay que hacer es pasar demasiado tiempo encerrado. Es necesario que salga usted.

La peste, Albert Camus, p.69