Gustave Flaubert en el Cairo

Gustave Flaubert en el jardín del Hotel Nilo, El Cairo; fotografía de su amigo Maxime Du Camp

Gustave Flaubert en el jardín del Hotel Nilo, El Cairo; fotografía de su amigo Maxime Du Camp

Gustave Flaubert, que viajó por Oriente durante un par de años, escribía así sobre El Cairo en una carta a un amigo fechada en enero de 1850: «¿Qué puedo decirle? Apenas me estoy reponiendo del primer aturdimiento. Es como si te arrojaran completamente dormido en medio de una sinfonía de Beethoven, cuando los cobres desgarran el oído, los bajos rugen y las flautas suspiran. El detalle te atrapa, te agarra, te atenaza, y cuanto más te ocupa, peor captas el conjunto. Luego, poco a poco, aquello se armoniza y se acomoda por sí mismo a todas las exigencias de la perspectiva. Pero los primeros días el diablo te arrastra, es un ensordecedor barullo de colores, hasta tal punto que tu pobre imaginación, como ante un fuego artificial de imágenes, permanece totalmente deslumbrada».

Los caminos perdidos de África, Javier Reverte, p.394