Loki, curioso lugar

Loki

Loki

Fue precisamente en este campamento construido en el extremo occidental de Kenia por Naciones Unidas para dirigir la Operación Salvemos a Sudán (OSS) donde John Le Carré hizo pasar una de sus últimas noches a los protagonistas de la novela El jardinero infiel, antes de que murieran junto al lago Turkana.

Quizá la mayoría de los que por aquí pasamos coincidamos con Le Carré en que Loki es «un lugar que apesta», y alberguemos las mismas dudas sobre el sentido que tiene alimentar desde el aire a una población cautiva. «¿Para qué demonios sirve dirigir un servicio de ambulancias Rolls-Royce, cuando nuestros políticos no hacen nada para prevenir los accidentes?», se pregunta el escritor inglés refiriéndose a la Operción Salvemos a Sudán y al hambre crónica que todos los años castiga la región.

Áfricas, Bru Rovira, p.27

L’èxit de El Perro andaluz es transforma en les desavinences per L’Age d’Or

El juny de 1929, Man Ray presenta als seus amics Le Mystère du Château de Dé a l’Studio Ursulines. En acabar, els prega que esperin disset minuts per veure la cinta que han fet dos espanyols. El grup queda molt impressionat. Breton afirma: «Aquesta pel·lícula sí que és surrealista». Breton ja coneixia Buñuel; li havia presentat Joan Miró. Va ser Buñuel qui ensenyà al «cervell» d’aquell moviment els quadres de Salvador Dalí. Buñuel confessa que quedà «estupefacto, confundido ante la avalancha de entusiasmo que había despertado el estreno. Creía que se trataba de una broma. Pero no lo era, ya que se proyectó nueves meses en el cine Studio 28.»

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Impacto de Lolita

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¿Cuál fue su percepción del impacto que causó Lolita en los Estados Unidos, cuando se publicó en 1958?

Contrariamente a lo que ocurrió en Inglaterra, en el Nuevo Mundo no prohibieron Lolita, y Estados Unidos resultó ser menos mojigatos que sus parientes europeos. Pero el diminutivo «Lolita» se metamorfoseó pronto en un despliegue de arquetipos vulgares: sobrenombres, chicas de revista, jovencitas afectadas. Y quedé completamente perplejo cuando vi a una niñita que, al parecer, se había disfrazado de Lolita la noche de Halloween, llena de lazos y con unas bragas minúsculas. Por otra parte, .recuerdo que los habitantes de Lolita, un pueblecito de texas, consideraron la posibilidad de cambiar el nombre de su ciudad por el de Jackson.

El encantador. Nabokov y la felicidad,Lila Azam Zanganeh,  pag. 123

Marlowe xerra amb Chandler

Humphrey Bogart llegint The Big Sleep

Humphrey Bogart llegint The Big Sleep

Raymond Chandler, en Llarg adéu (1953), recrea aquesta conversa entre el seu detectiu protagonista Philip Marlowe i un escriptor de fama:

»— En la meva professió (diu l’escriptor), és molt fàcil estressar-se i sentir-se encarcarat i incòmode. Aleshores, el que escrius no serveix de res. Quan és bo, no costa gens. Tot el que hagi sentit o llegit en contra és pura xerrameca.

»—Potser depèn de qui sigui l’escriptor —vaig dir—. a flaubert no li resultava gens fàcil escriure, però el que produïa era bo».

Com escric. Les regles del Joc, Andreu Martín, p.175

Agatha Christie en África

Agatha Christie en Siria

Agatha Christie de arqueóloga en Siria

El Old Cataract de Asuán huele a Agatha Christie, lo mismo que el Pera Palace de Estambul. Mientras en el segundo la escritora inglesa escribió de un tirón su Asesinato en el Orient Express, en el primero puso a su Hércules Poirot a buscar asesinos en Muerte en el Nilo, novela publicada en 1937. Agatha Christie viajó con frecuencia por el norte de África en la década de los treinta del pasado siglo, acompañando a su segundo marido, que era arqueólogo, y se alojó algunas veces en el Old Cataract. Como era obligado, cuando la novela fue llevada al cine, en 1978, algunas secuencias de la película nos muestran a Peter Ustinov, el Poirot del film, en el bello Old Cataract.

Los caminos perdidos de África, Javier Reverte, p.388

Alma Reville, la mejor crítica de Hitchcock

Alma Reville y Alfred Hitchcock

Alma Reville y Alfred Hitchcock

Con Tabby en el papel de crítica y primera lectora, suelo acordarme de una anécdota que leí sobre la mujer de Alfred Hitchcock, Alma Reville. Era el equivalente de la primera lectora de Hitch, una crítica de enorme perspicacia que no se dejaba impresionar por la fama que iba ganando el maestro del suspense. Mejor para él. Si Hitch decía que quería volar, le contestaba Alma: «Primero cómete los huevos fritos.»

Poco después de acabar Psicosis, Hitchcock organizó un pase para unos cuantos amigos, que la pusieron por las nubes y la saludaron como una obra maestra del suspense. Alma los dejó hablar, y luego dijo con gran firmeza:

Así no se puede estrenar.

Se quedaron todos de piedra, menos el propio Hitchcock, que pregunto por qué.

Porque cuando Janet Leigh tiene que estar muerta traga saliva —contestó su mujer.

Mientras escribo, Stephen King, p. 166