El origen del genio o la locura según Huxley

Aldous Leonard Huxley  (26 de julio de 1894, Godalming, Surrey, Inglaterra – 22 de noviembre de 1963, Los Ángeles, California, Estados Unidos)

Aldous Leonard Huxley (26 de julio de 1894, Godalming, Surrey, Inglaterra – 22 de noviembre de 1963, Los Ángeles, California, Estados Unidos)

Aldous Huxley, al escribir sobre la mescalina en la década de 1950, se centró en la transfiguración del mundo visual, en que éste quedaba dotado de una belleza y trascendencia luminosa, divina. Comparó esas experiencias con estupefacientes a las de los grandes visionarios y artistas, aunque también a las experiencias psicológicas de algunos esquizofrénicos. Huxley insinuó que tanto el genio como la locura residían en esos estados mentales extremos, una idea no muy distinta de la expresada por De Quincey, Coleridge, Baudelaire y Poe en relación con sus ambiguas experiencias con el opio y el hachís (y estudiadas con detalle en el libro de Jacques-Joseph Moreau de 1845 El hachís y la enfermedad mental). Leí Las puertas de la percepción Cielo e infierno de Huxley cuando se publicaron, en la década de 1950, y me entusiasmó sobre todo su referencia a la «geografía» de la imaginación y su ámbito fundamental: las «Antípodas de la mente».

Alucinaciones, Oliver Sacks, p.110

El Parkinson de Hobbes no le impidió finalizar el Leviatán

Thomas Hobbes per John Michael Wright

Thomas Hobbes per John Michael Wright

Thomas Hobbes, el filósofo, por ejemplo, desarrolló «la parálisis temblorosa» más o menos a los cincuenta años, cuando completaba su Leviatán, pero su intelecto siguió sano y creativo hasta los noventa años, aunque su cuerpo sufriera una gran incapacidad motora. 

Alucinaciones, Oliver Sacks, p.99

La influencia del paisaje

Soldados soviéticos en la estepa rusa, 1943.

Soldados soviéticos en la estepa rusa, 1943.

La imponente inmensidad del territorio que había invadido la Wehrmacht, con sus horizontes infinitos, empezó a tener efecto sobre los Landser, nombre que recibían los soldados rasos de la infantería alemana. Los que procedían de las regiones alpinas eran los que más se deprimían ante la monotonía de lo que parecía un océano interminable de tierra.

La segunda guerra mundial, Antony Beevor, p.283

El traslado de un cadáver

Lenin falleció en 1924, su cuerpo yace embalsamado.

Lenin falleció en 1924, su cuerpo yace embalsamado.

El Politburó había decidido también trasladar el cadáver momificado de Lenin y las reservas de oro y los tesoros zaristas con el mayor secreto de Moscú a Tiumen, en la Siberia occidental. Un tren especial, con los productos químicos y los científicos necesarios para asegurar la conservación del cadáver, partió de la capital a comienzos de julio, vigilado por tropas del NKVD.

 La segunda guerra mundial, Antony Beevor, p.282

Los discursos de Hitler

Hitler ensayando poses para sus discursos, 1925. Heinrich Hoffmann, su fotógrafo personal, solía hacer este tipo de sesiones con el fin de mejorar la técnica gestual. Las fotografías resultantes debían destruirse.

Hitler ensayando poses para sus discursos, 1925. Heinrich Hoffmann, su fotógrafo personal, le ayudaba en estas sesiones con el fin de mejorar la técnica gestual. Las fotografías resultantes debían destruirse.

Yo estuve con ella en el Palacio de Exposiciones en aquella ocasión en que habló el Führer. Vociferaba como un loco y estaba horriblemente excitado, yo no entendía una palabra. Por eso le pregunté después a tía Adelheid lo que había dicho y le pedí que me explicara el discurso. Resultó que tía Adelheid no supo repetirme una sola palabra de lo que había hablado el Führer, pero me dijo, temblando de entusiasmo:

¿No ha sido maravilloso? ¿Has presenciado tú jamás algo semejante? ¿Has notado que ya no podía apenas hablar y que tenía una palidez mortal y estaba a punto de desplomarse? Ese hombre agota totalmente sus energías. ¿Has visto que al final estaba bañado en sudor y que entonces los SS formaron un círculo en torno a él?

Después de medianoche, Irmgard Keun, p.71

Los límites de los apetitos

El lector, Ferdinand Hodler, 1885

El lector, Ferdinand Hodler, 1885

Mis apetitos no tienen otro límite que la fatiga y no se extinguen sino con el abuso. Cuando bebo es para emborracharme, cuando hago el amor hasta quedarme dormido, cuando leo hasta que mis ojos inflados no distinguen las letras.

Tentación del fracaso, Julio Ramón Ribeyro, p.106

Els escritors cecs

Jorge Luis Borges, 1976

Podem parlar de John Milton, que va començar a perdre la vista al voltant dels trenta anys (probablement a causa d’un glaucoma), però va produir la seva millor obra poètica després de quedar-se completament cec, dotze anys més tard. Meditava sobre la ceguesa, sobre com una visió interior podia sustituir la visió exterior, a El paradís perdut, a Samson Agonistes i, més directament, a cartes adreçades als seus amics i en un sonet personal titulat: «On His Blindness». Jorge Luis Borges, un altre poeta que es va quedar cec, va escriure sobre els diversos i paradoxals efectes de la seva ceguesa; també es preguntava com devia ser per a Homer, el qual, Borges imaginava, va perdre el món visual, però va guanyar un sentit molt més profund de temps i, amb això, una capacitat èpica inigualable.

L'ull de la ment, Oliver Sacks, p.224

Interpretación de La montaña mágica de Thomas Mann

La persistència de la memòria, Salvador Dalí, 1931

[…] Yo afirmaba, y mis camaradas estaban de acuerdo conmigo, que en el lager el día duraba más que la semana. ¡Cuán paradójica resultaba nuestra percepción del tiempo!

A este respecto recuerdo las atinadas observaciones de Thomas Mann en La montaña mágica. Thomas Mann estudió la evolución psicológica de personas que se encuentran en semejantes condiciones existenciales de provisionalidad: los enfermos de tuberculosis hospitalizados en un sanatorio con una muy lejana e incierta fecha de curación. Estos pacientes experimentan una vivencia similar, sin ningún futuro, sin ninguna meta.

El hombre en busca de sentido, Victor Frankl, p.96

La veleidad de las musas

Sylvia Plath en Yorkshire

Sylvia Plath en Yorkshire

No dejaba de decirme que yo era del tipo de los que sólo escriben cuando tienen el corazón en paz, pero resulta que no es así, las musas se han instalado aquí, ahora que Ted se ha ido.

La mujer en silencio, Janet Malcolm, p.70

Una de las cuestiones retóricas más difíciles

Valores personales, René Magritte, 1952

Decir algo malo de otra persona es una de las cuestiones retóricas más difíciles y delicadas; ser persuasivo, dejar al lector con la impresión de la maldad de X y del desinterés y bondad de uno mismo, requiere gran habilidad. No es posible soltar sin más —como hicieron Dido y Olwyn— lo espantoso que es X. Lo único que se consigue con esto es provocar la simpatía del lector hacía X.

 La mujer en silencio, Janet Malcolm, p.57