Formas de liberarse del tedio

Søren Kierkegaard, dibuix de Niels Christian Kierkegaard

Søren Kierkegaard, dibuix de Niels Christian Kierkegaard

Como dijo Kierkegaard, viajar, comenzar una guerra y cambiar de pareja nos libera del tedio.

 Cronicas de la Ultramodernidad, José Antonio Marina, p.81

Clima ideal para dejar de pensar

La lámpara filosófica, René Magritte, 1936

La lámpara filosófica, René Magritte, 1936

En su libro Del Café Gijón a Ítaca escribe Manuel Vicent: “No comprendo cómo pudo haber en este lugar tantos filósofos por metro cuadrado, si aquí todo está hecho para no pensar en nada. El cielo de Anatolia reproduce el fulgor de la harina que convierte cualquier cerebro en miga de pan”

Corazón de Ulises, Javier Reverte, p.156

El viaje de Gautier

Théophile Gautier por Nadar (1856)

Théophile Gautier por Nadar (1856)

Había leído acerca del novelista francés Théophile Gautier, que en 1844 visitó el recientemente fundado Club des Hashischins, en una apartada esquina de la Île Saint-Louis. El hachís, en forma de pasta verdosa, había sido traído hacía poco de Argelia y hacía furor en París. En el salón, Gautier consumió un trozo considerable de hachís («casi del tamaño del pulgar»). Al principio no experimentó nada fuera de lo normal, pero de pronto, escribió, «todo parecía más grande, más rico, más espléndido», y luego ocurrieron más cambios específicos:

Un personaje enigmático se me apareció repentinamente. (…) tenía la nariz corva como el pico de un pájaro, unos ojos verdes rodeados de tres círculos oscuros, que enjugaba frecuentemente con un inmenso pañuelo, una corbata blanca almidonada en cuyo nudo había prendido una tarjeta de visita donde se leían las palabras: Daucus-Carota, del Vaso de oro. (…) Poco a poco el salón se había llenado de figuras extraordinarias, como sólo se encuentran en los aguafuertes de Callot y en los grabados de Goya: un revoltijo de oropeles y harapos característicos, de formas humanas y animales. (…) Muy intrigado, me dirigí al espejo. (…) Parecía un ídolo hindú o javanés: tenía la frente abultada, la nariz, alargada en forma de trompa, se curvaba sobre mi pecho, las orejas me llegaban a los hombros y, para colmo de desgracias, era de color añil, como Shiva, el dios azul.

Alucinaciones, Oliver Sacks, p.107

Destino, aceite derramado de Bulgakov

Destino, Chema Cobo, 1990

Destino, Chema Cobo, 1990

—Quizá no sea muy prudente llevarle allí, puesto que los objetivos principales están en la calle —le digo. —Bueno —me contesta—, ¿Qué le vamos a hacer si ése es el destino? Puede que tenga razón. Quizá el destino sea lo único verdadero en lo que podemos confiar. Pero de un modo más bien egoísta me pregunto por qué debería unir mi destino al suyo. Yo me imagino mi propio destino con un aspecto mucho más bonito. Pero ésa podría ser exactamente la esencia del destino: un joven polícia entra en tu coche y hace de tu destino el suyo, como el aceite derramado en El maestro y Margarita de Bulgakov.

 Amor mundi, Dusan Velickovic, p.115

És com anar a Dublin a aprendre anglès

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(I-XI-1949)

Anècdotes com aquesta testifiquen que sobre aquest punt no ens entendrem mai. Malament si ensenyem català: som separatistes. Malament si ensenyem castellà: no ens pertoca. […] C. de Castillo, oblidant que és un ministre plenipotenciari, comentava el fet dient: «És com anar a aprendre l’anglès a Dublín». I jo, de resposta: «Té raó, senyor ministre, més potser del que es pensa; ningú, com els irlandesos, sap escriure tan bé l’anglès: Wilde, Moore, Dillon, Shaw, Yeats, etc». (La qual cosa no ha privat ni la separació d’Irlanda, ni el sentir autonòmic de Catalunya)

Dietaris, Joan Estelrich, p.452