Letra pequeña

Homenaje a Jorge Luís Borges, Gustavo Torner, 1970

Homenaje a Jorge Luís Borges, Gustavo Torner, 1970

Vivimos en un país en el que ese tipo de artículos, en este preciso momento, pueden poner en peligro muchas vidas. Luego veo, con alivio, que el artículo está impreso con un cuerpo de letra extremadamente pequeño. Mi experiencia periodística me dice que alguien ha querido «esconderlo». ¿Salva vidas la letra pequeña?

Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.123

Destino, aceite derramado de Bulgakov

Destino, Chema Cobo, 1990

Destino, Chema Cobo, 1990

—Quizá no sea muy prudente llevarle allí, puesto que los objetivos principales están en la calle —le digo. —Bueno —me contesta—, ¿Qué le vamos a hacer si ése es el destino? Puede que tenga razón. Quizá el destino sea lo único verdadero en lo que podemos confiar. Pero de un modo más bien egoísta me pregunto por qué debería unir mi destino al suyo. Yo me imagino mi propio destino con un aspecto mucho más bonito. Pero ésa podría ser exactamente la esencia del destino: un joven polícia entra en tu coche y hace de tu destino el suyo, como el aceite derramado en El maestro y Margarita de Bulgakov.

 Amor mundi, Dusan Velickovic, p.115

Desechar libros

Open book, Paul Klee, 1930

Open book, Paul Klee, 1930

Tengo que ceñirme a un método estricto. Desecharé todos los libros que en realidad no necesito. Se los regalaré a alguien, o, sencillamente, los tiraré. Sólo me quedaré con los que tengan un valor excepcional.

Pero ¿cuáles de mis libros tienen un valor excepcional? ¿Los que son obras maestras reconocidas, o los pequeños desconocidos que yo amo por razones inexplicables? ¿Son los libros que he leído varias veces? ¿Los que me han influenciado? ¿Los libros sobre los que he escrito? Quizá debería conservar los libros que han levantado polémica, puesto que eran políticamente controvertidos y por ello se les ha dado una atención especial. ¿O quizá debería conservar todos los que están firmados por su autor?

¿Necesito realmente los libros que me han influenciado? ¿Necesito a Marcuse, a Sartre, a Habermas, a Bloch, a Freud? Decido conservar todos los libros de Hannah Arendt y de Max Frisch. Encima de este montoncito coloco la Paz perpetua de Kant, los artículos anarquistas de Tolstoi y el Intellectuals de Paul Johnson. Al final incluyo también un poemario de Gingsberg […].

Devuelvo todos los demás libros a sus cajas. ¡Espera un momento! Me olvidaba de I.B.Singer. Guardaré sus obras completas en serbio junto a mi traducción de Lost in America.

 Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.111

Ordenar la biblioteca

Librería después de un bombardeo en Londres, 1940

Librería después de un bombardeo en Londres, 1940

El momento ha llegado por fin. Los bombardeos son el momento ideal para ordenar la biblioteca. Cuando suenan las sirenas que anuncian un peligro inminente es una de las pocas tareas que uno es capaz de hacer.

 Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.111

Música alta, música inapropiada

Dentro se puede escuchar la canción de los Properllerhead Take California. El chico del tatuaje con un pendiente en la oreja está listo para entrar en su polémica. Le dice que su música no está demasiado alta y que, además, tan sólo son las ocho. Nadie duerme todavía y no hay nadie a quien la música pueda molestar.

[…]

¿Sabe el joven que el edificio de Radio Televisión Serbia (RTS) ha sido bombardeado y que varios de sus colegas han muerto? ¡Y él sigue escuchando esa música inglesa y americana!

—¿Y qué música escuchas tú?— le pregunta él.

—Música espiritual serbia —le contesta.

[…]

Ya veo que no está dispuesto a seguir mis consejos.

Regreso a mi apartamento. Para consolarme, me cito a Hannah Arendt a mí mismo: «La sabiduría es una virtud de la vejez y parecen adquirirla sólo aquellos que, cuando eran jóvenes, no fueron ni sabios ni prudentes.»

Pero sigo preocupado. El joven es mi hijo.

Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.106

Amenazas y listas

Borrado de la lista, Paul Klee, 1933

Borrado de la lista, Paul Klee, 1933

Cuando se marchaba, les soltó el siguiente comentario frente a la puerta principal: «Decidle a vuestra hija que no se meta en el coche con su marido. Es el siguiente de la lista.»

Le pregunto a mi esposa: «¿De qué maldita lista habla?»

 Amor Mundi, Dusan Velickovic, p.101