Los límites de los apetitos

El lector, Ferdinand Hodler, 1885

El lector, Ferdinand Hodler, 1885

Mis apetitos no tienen otro límite que la fatiga y no se extinguen sino con el abuso. Cuando bebo es para emborracharme, cuando hago el amor hasta quedarme dormido, cuando leo hasta que mis ojos inflados no distinguen las letras.

Tentación del fracaso, Julio Ramón Ribeyro, p.106