La avidez de Picasso

Cráneo, erizos y lámpara sobre una mesa, Pablo Picasso, 1946

Cráneo, erizos y lámpara sobre una mesa, Pablo Picasso, 1946

En su libro sobre Barceló, Dore Ashton cita a Jaume Sabartés, un amigo íntimo de Picasso que estuvo con éste en Antibes. «Un día hacia el mediodía […] vi a Picasso dirigirse a su playa favorita. […] Llevaba en la mano un cuchillo y tenía una cesta de erizos. Picasso se acercó para enseñarme cómo comer erizos, partió uno y se tomó su contenido con un poco de pan. Aquella noche, llegando al taller del museo, cogió una tela, la única que había, y se puso a pintar una cesta, un cuchillo, algunos erizos y un pedazo de pan…» A continuación Ashton comenta: «Imagino la lujuriosa avidez con que Picasso chupó el contenido del erizo y creo que Barceló tiene la misma capacidad de absorber por completo algunas criaturas marinas, hasta el punto de comérselas.»

 

 Porque la vida no basta, Michael Damiano, p.192