La revista Minotaure

Minotaurecover

Minotaure està íntimament lligat al moviment surrealista. El primer número veu la llum el 25 de maig de 1933 i la portada és de Picasso. Altres artistes van fer després la seva particular interpretació d’aquell monstre posat de moda per Breton & Cia. Derain, Matisse, Miró, Magritte, Dalí van pintar també la coberta dels números successius.

Dalí parlat, Lluís Permanyer, p.58

L’èxit de El Perro andaluz es transforma en les desavinences per L’Age d’Or

El juny de 1929, Man Ray presenta als seus amics Le Mystère du Château de Dé a l’Studio Ursulines. En acabar, els prega que esperin disset minuts per veure la cinta que han fet dos espanyols. El grup queda molt impressionat. Breton afirma: «Aquesta pel·lícula sí que és surrealista». Breton ja coneixia Buñuel; li havia presentat Joan Miró. Va ser Buñuel qui ensenyà al «cervell» d’aquell moviment els quadres de Salvador Dalí. Buñuel confessa que quedà «estupefacto, confundido ante la avalancha de entusiasmo que había despertado el estreno. Creía que se trataba de una broma. Pero no lo era, ya que se proyectó nueves meses en el cine Studio 28.»

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Un accidente buscado propicia un cuadro

Pared del taller de Son Boter

Pared del taller de Son Boter

Miquel y Miró eran tímidos por naturaleza y el primero recuerda que cuando se reunieron en casa de Miró en Mallorca hablaron poquísimo. «Creo que yo no hablé casi nada y me parece que él también muy poco… Para mí fue mucho más importante lo que vi que la conversación.» Desde la casa de Miró subieron a Son Boter, el taller auxiliar de Miró. Todavía se conservan ahí los dibujos que Miró hizo sobre las paredes de piedra de las pequeñas y austeras habitaciones. Según recuerda Miquel, Miró «tenía muchos cuadros empezados y a veces había una pequeña mancha. Y trató de explicarme, o yo entendí, que intentaba partir de pequeños accidentes. Una cosa, aunque fuera muy pequeña, a veces, accidental o a veces muy meticulosa, provocaba todo el cuadro».

 Porque la vida no basta, Michael Damiano, p.90

Gesto de Picasso

Retrat d’una ballarina espanyola, Joan Miró, 1921

Según Ferran [Ferran Cano], Miró le contó que una vez Picasso lo visitó en su estudio y se quedó asombrado por un cuadro en particular, Retrat d’una ballarina espanyola. Picasso se lo quiso llevar. Le dijo a Miró que, a cambio, podía ir a su taller y elegir cualquier cuadro. Podría venderlo y vivir del dinero durante un año. Picasso se llevó el Miró, y ahora es una de las pocas obras de la colección personal de Picasso expuesta en el Musée Picasso de París. A Miró, sin embargo, el intercambio le pareció tan injusto que nunca fue al taller de Picasso a reclamar el cuadro que le correspondía.

Porque la vida no basta, Michael Damiano, p.52