Nueve de cada diez

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El mismo año [1568], el secretario Agustín Malo observa que fuera de Barcelona —¡e incluso en la propia ciudad!— nueve de cada diez habitantes no comprenden lo que dice el edicto de fe cuando está redactado en castellano; la eficacia y el sentido común exigen que se utilice el catalán.

 Breve historia de la Inquisición en España, Joseph Pérez, p.196

Català com a llengua vehicular

Esperit català II, Antoni Tàpies, 1974

Esperit català II, Antoni Tàpies, 1974

Durante todo el período de los Austrias, el catalán sigue siendo la lengua de la administración y del pueblo. Las cosas empiezan a cambiar con la llegada de los Borbones. A partir de 1717, la corte recomienda el uso del castellano, pero con la mayor discreción: «Hay que actuar de tal modo que se consiga el objetivo sin que se note». Esta tendencia se confirma y se precisa en la segunda mitad del siglo. Un decreto de 1768 ordena que sólo se publiquen obras en castellano, a fin de acelerar la integración lingüística; sin embargo se sabe que en la Universidad de Cervera se siguen imprimiendo catecismos y otros libros en catalán sin que el poder se oponga a ello. En 1780, unas nuevas instrucciones del gobierno recomiendan generalizar el uso del castellano, pero no hay ningún texto que prohíba formalmente el uso de las lenguas regionales.

Breve historia de la Inquisición en España, Joseph Pérez, p.195

Comprar un libro ya es considerado sospechoso

Librero, Luis Azcárate, 1994

Librero, Luis Azcárate, 1994

En 1605 la Inquisición va más allá: exige que los libreros registren los nombres de sus clientes; el mero hecho de comprar un libro y de leer se convertiría en un acto sospechoso.

Breve historia de la inquisición en españa, Joseph Pérez, p.173

La exhaustiva (e interesada) censura del Don Quijote

Caridad de una muger, Francisco de Goya, 1863

Caridad de una muger, Francisco de Goya, 1863

Del Quijote se censura una sola frase, la que dice que «las obras de caridad hechas con tibieza o desidia no tienen ningún mérito ni ningún valor».

Breve historia de la inquisición en España, Joseph Pérez, p.171

El Lazarillo, prohibido por la Inquisición

Portada de la edición de Medina del Campo de 1554, impresa por Mateo y Francisco del Canto

Todavía nos preguntamos cuáles fueron las razones que indujeron a la Inquisición a prohibir ciertas obras de teatro o el Lazarillo de Tormes: ¿tal vez a causa del anticlericalismo de varios pasajes?

Breve historia de la Inquisición en España, Joseph Pérez, p.165

Torturas de la Inquisición

Saturno devorando a un hijo, Francisco Goya, 1821-1823

Saturno devorando a un hijo, Francisco de Goya, 1821-1823

La Inquisición practicaba tres tipos de torturas. La primera era el suplicio del agua: se ataba al prisionero a una escalera inclinada, con la cabeza más baja que los pies, se le mantenía la boca abierta, se le introducía un paño en la boca y se echaba agua que debía tragar: para ello se utilizaba un cántaro que contenía algo más de un litro de agua; durante la misma sesión, se podían administrar a un prisionero hasta ocho cántaros de agua. Otra forma de tortura consistía en colgar al acusado de una polea por medio de una cuerda atada a las muñecas, y sujetarle pesos a los pies; se levantaba lentamente el cuerpo y luego se dejaba caer bruscamente. La tercera variedad de tortura era el caballete: el prisionero tenía las muñecas y los tobillos atados con cuerdas que se iban retorciendo progresivamente por medio de una palanca. Según Henningsen, el noventa por 100 de los acusados que pasaron por la Inquisición española nunca sufrieron tortura.

Breve historia de la inquisición en España, Joseph Pérez, p.134

La envidia que corroe

Fray Luis de León (1528-1591), ilustración de la obra de James Fitzmaurice-Kelly, 1921.}

En 1572, son sus colegas de la Universidad de Salamanca quienes denuncian a fray Luis de León a la Inquisición: Bartolomé de Medina, «maestro en santa teología», León de Castro, profesor de griego…; sentían celos de fray Luis: envidiaban el favor de que gozaba entre los estudiantes, les parecía arrogante y seguro de sí mismo.

 Breve historia de la Inquisición en España, Joseph Pérez, p.128