El olvido de Chandler en el sueño eterno

Raymond Chandler trabajando con su secretaria en Los Ángeles

Raymond Chandler trabajando con su secretaria en Los Ángeles

¿Que se te ha olvidado atar un cabo importante de la trama? ¿O todo un personaje, como le pasó a Raymond Chandler? (Cuando le preguntaron por el chófer asesino de El sueño eterno, Chandler, que se tomaba sus copitas, contestó: «¡Ah, ése! Es que se me olvidó.»)

Mientras escribo, Stephen King, p.171
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Alma Reville, la mejor crítica de Hitchcock

Alma Reville y Alfred Hitchcock

Alma Reville y Alfred Hitchcock

Con Tabby en el papel de crítica y primera lectora, suelo acordarme de una anécdota que leí sobre la mujer de Alfred Hitchcock, Alma Reville. Era el equivalente de la primera lectora de Hitch, una crítica de enorme perspicacia que no se dejaba impresionar por la fama que iba ganando el maestro del suspense. Mejor para él. Si Hitch decía que quería volar, le contestaba Alma: «Primero cómete los huevos fritos.»

Poco después de acabar Psicosis, Hitchcock organizó un pase para unos cuantos amigos, que la pusieron por las nubes y la saludaron como una obra maestra del suspense. Alma los dejó hablar, y luego dijo con gran firmeza:

Así no se puede estrenar.

Se quedaron todos de piedra, menos el propio Hitchcock, que pregunto por qué.

Porque cuando Janet Leigh tiene que estar muerta traga saliva —contestó su mujer.

Mientras escribo, Stephen King, p. 166

Maestros de la descripción, según Stephen King

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La clave de una buena descripción empieza por ver con claridad y acaba por escribir con claridad, mediante el uso de imágenes frescas y un vocabulario sencillo. En ese aspecto, mis primeros maestros fueron Chandler, Hammett y Ross MacDonald, y es posible que mi respeto por la fuerza del lenguaje descriptivo compacto aumentara al leer a T. S. Eliott y W. C. Williams (como en La carretilla roja, con su contraste entre ésta y las gallinas blancas).

Mientras escribo, Stephen King, p.140

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La rueda Edgar Wallace de argumentos

Rueda de argumentos (plot wheels) de Erle Stanley Gardner, creador del personaje Perry Mason

(Una anécdota graciosa al margen: en nuestro siglo, quizás el máximo partidario de la sinopsis haya sido Edgar Wallace, cuyas novelitas hacían furor en los años veinte. Inventó [y patentó] un artilugio que llevaba el nombre de «rueda de Edgar Wallace de argumentos». El escritor que se quedara encallado con la trama, o que tuviera la necesidad acuciante de una sorpresa argumental, sólo tenía que hacer girar la rueda y leer lo que pusiera en la ventanita: podía ser «una aparición fortuita», o «la heroína se declara». Parece que el invento se vendió como rosquillas.)

Mientras escribo, Stephen King, p. 130

No hi ha drecera

En el jardín, Joaquín Sorolla, 1896

«Si vols ser escriptor (imposa Stephen King), el primer que has de fer són dues coses: llegir molt i escriure molt. No conec cap manera de saltar-s’ho això. No hi ha drecera.»

Com escric. Les regles del joc, Andreu Martín, p.71

Directores con guiones

En el pasado, llegue  a sostener que el cineasta tenía que ser el autor de la idea original en que se basa la película. Sin embargo, luego hice La zona muerta, que era una adaptación de una novela  de Stephen King, y perdí un poco aquella arrogancia.

Lecciones de cine, Laurent Tirard entrevista a David Cronenberg, p.118